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Grafomotricidad: qué es y ejercicios para desarrollarla

¿Qué son las habilidades grafomotoras?

Las habilidades grafomotoras son la capacidad de dibujar signos gráficos, incluidas letras y números. Para los adultos, escribir o dibujar pictogramas parece una actividad natural que no requiere preparación especial. Pero, de hecho, las habilidades grafomotoras son una competencia muy complicada que requiere el dominio de otras habilidades, como la coordinación ojo-mano y la motricidad fina.

Motricidad fina y gruesa: cómo afectan las habilidades grafomotoras

La motricidad gruesa es fundamental para el desarrollo adecuado y armonioso de un niño. Dominar y coordinar movimientos de todo el cuerpo o movimientos extensos, p. de brazos y piernas, son extremadamente importantes no sólo para adoptar una postura corporal correcta o mantener el equilibrio, sino también para adquirir más habilidades. Es importante apoyar y animar al niño a moverse: los bebés a gatear, gatear y luego aprender a caminar, y los niños mayores a saltar, correr o estar activos en el jardín o en el patio de recreo. La motricidad gruesa es el primer paso para aprender a escribir porque es necesaria para abordar eficazmente la motricidad fina.

Los movimientos bien coordinados y precisos de los dedos y de toda la mano se denominan motricidad fina. Perfeccionar esta habilidad es el siguiente paso para dominar las habilidades grafomotrices. Vale la pena ofrecerle a su hijo juegos que requieran manipular varios objetos. Aquí funcionarán todo tipo de clasificadores, rompecabezas y rompecabezas. Además, al realizar este tipo de actividades, el niño adquiere y mejora la coordinación ojo-mano.

Principales problemas de la grafomotricidad y sus causas

Los niños alcanzan la grafomotricidad a diferentes edades, es una cuestión individual y depende, entre otros, de: del nivel general de desarrollo, del grado de dominio de la motricidad gruesa y fina o de la habilidad en el dibujo y otros juegos manuales y artísticos.

Sin embargo, existen ciertos Las señales indican que estamos ante trastornos grafomotores. Cabe llamar la atención sobre el hecho de que el niño evita actividades que requieren un buen dominio de la motricidad fina o tiene dificultades importantes con ellas, p. abrochar botones, atar zapatos, cortar con tijeras. El niño también puede mostrarse reacio a realizar trabajos artísticos (rasgar, dibujar, jugar con diversos materiales como plastilina y masa para modelar), sostener incorrectamente la herramienta de escritura y ejercer muy poca o demasiada presión al intentar copiar patrones y escribir.  Las habilidades grafomotrices bajas también se caracterizan por ir más allá de las líneas con frecuencia al colorear o trazar y dibujar las llamadas letras y números torcidos.

Puede haber muchas causas de problemas con las habilidades grafomotoras. Estos incluirán tanto problemas generales de desarrollo del niño como baja condición física. Un obstáculo importante para dominar correctamente la grafomotricidad será la falta de precisión en los movimientos, especialmente en la mano. Los bajos niveles de concentración y la falta de coordinación ojo-mano entrenada son causas comunes de dificultades para aprender a escribir. A veces resulta que un niño tiene problemas con la percepción visual, valorando lo que ve y sacando conclusiones, y por tanto con el análisis y la síntesis visual. Otras áreas que se deben revisar cuando se presentan trastornos grafomotores son los defectos de la visión y la disminución o aumento de la tensión muscular.

Si se observan los problemas anteriores se debe acudir a un especialista que valorará los trastornos existentes y propondrá la terapia adecuada, denominada terapia de la mano. Vale la pena recordar que usted puede (¡e incluso debe!) ayudar a su hijo a aprender a escribir en la privacidad de su hogar, preferiblemente jugando, como puede leer a continuación.

Cómo desarrollar la grafomotricidad

La grafomotricidad depende de muchos factores y del dominio de una serie de habilidades. En primer lugar, conviene centrarse en fortalecer la condición física general del niño. Anime a su hijo a correr, saltar, andar en bicicleta y en scooter. Vale la pena introducir ejercicios físicos como círculos con los brazos, balanceos de piernas, lanzamientos de pelota y superar una carrera de obstáculos designada. También es muy importante realizar las actividades cotidianas de forma independiente: cepillarse los dientes, vestirse, peinarse, usar los cubiertos.

En el siguiente paso, es una buena idea centrarse en entrenar los movimientos de brazos y manos y su precisión. Una buena forma de ejercicio será pintar superficies, primero zonas grandes, y realizar movimientos extensos con las manos. Reduzca gradualmente el área que su hijo coloreará. Cuando trabaje en su mano, será útil arrugar bolas de papel, enhebrar cuentas o pasta, crear dibujos pegando distintos materiales y hacer recortes. Vale la pena animar a los niños a ayudar con la jardinería, la cocina o el bricolaje. En el caso de los niños más pequeños, cualquier juego con los dedos será una buena idea.

Recuerda no criticar a tu hijo cuando determinadas actividades y ejercicios le resulten difíciles. Trate de no hacer el trabajo de su hijo, ¡el sentido de agencia e independencia es un gran motivador!

Ejercicios grafomotores

Los objetivos de los ejercicios grafomotores incluyen mejorar el trabajo de la mano, moldear la presión correcta de la herramienta de escritura y mejorar la calidad de la escritura.  Puedes realizar ejercicios grafomotores sencillos por tu cuenta, en casa. Todo lo que necesitas es papel y algo para escribir (un rotulador, un lápiz o un bolígrafo). A continuación se presentan algunas sugerencias.

Dibujar un rastro de imágenes

Prepare una imagen sencilla en una hoja de papel, p. una casa, un árbol, el sol y las nubes. Haz un dibujo con un lápiz o un crayón claro, usando una línea discontinua. La tarea del niño es recrear la imagen por su cuenta, siguiendo la línea de puntos.

Dibujar patrones

Dibuja varios patrones, dejando un espacio debajo de cada uno de ellos. Luego el niño intenta reproducir el mismo patrón debajo del tuyo. Si el niño aún no puede dibujar patrones por sí solo, utilice el método de la línea de puntos descrito anteriormente.

Colorear el mosaico

Utilice un rotulador grueso y dibuje varias líneas horizontales, verticales y diagonales en el papel. Luego, en cada "ventana" del mosaico, coloque un punto de color (usando un rotulador o un crayón). La tarea del niño es colorear el mosaico utilizando los colores indicados por el adulto. Anime al joven a colorear con precisión para que se pierda la línea lo menos posible.

Conectar los puntos

Dibuje algunos puntos en una hoja de papel (puede crear un patrón específico, por ejemplo, zigzag, círculo, polígono) y luego pídale al niño que conecte los puntos con una línea. Para los niños mayores, puede crear composiciones más complicadas, marcando el orden correcto de los puntos con números o letras.

Trazar objetos

Prepare objetos de varias formas y luego pídale al niño que calque los objetos seleccionados en una hoja de papel. Puede utilizar para este ejercicio la mejora de las habilidades grafomotrices, p. tus propias manos y pies.

Tableros grafomotores

Para diversificar los ejercicios grafomotores, puedes utilizar tableros especiales con patrones recortados. Se pueden utilizar de muchas maneras: desde trazar las formas recortadas con el dedo hasta rellenar patrones con, p. plastilina, hasta escribir patrones dentro del tablero y volver a dibujar el patrón presentado en el papel al lado.

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